Hay muchas y diversas maneras ya de acercarse, ya de ahondar en la reflexión sobre la crisis ecológica o la globalización en general, o, más en concreto, sobre la ingeniería genética, la biotecnología, la producción y la reproducción, el libre comercio, la pobreza, la salud, la alimentación. Una de las mejores vías en tanto que abarca ambas posibilidades, a mi entender, es la que ofrece el pensamiento y la práctica ecofeminista de Vandana Shiva, de ahí que comience por subrayar que es un acierto la publicación de un libro como este de Anna Cervera que contribuya a que se divulgue y discuta la obra de una de las mujeres más activas, conocidas y reconocidas, a nivel mundial, tanto desde el feminismo como del ecologismo o de los movimientos alterglobalización. Las razones para introducirnos en su visión son numerosísimas. Su formación científica, el ser una voz del Sur, su compromiso práctico con los pobres de la tierra y, nominadamente, con las mujeres, presente y patente en sus textos y en sus intervenciones en distintos foros internacionales, suministran la crítica a un desarrollo y crecimiento económico generador de desigualdades, pobreza y degradación del mundo natural, tanto a nivel local como global. Un pensamiento y una práctica que responde con contundencia a lo que se juzga como un "mal desarrollo" y que, por el contrario, acostumbra una perspectiva de subsistencia, aquella que parte de las necesidades fundamentales de la vida.