Para amar no llega con amar. Hay que decirlo. Decir que se quiere y que se ama. Porque es diciéndolo que el amar se convenirte en un hecho. Mientras tanto será o no será.
Xavier Seoane no puede ocultar que escribe desde el amor, desde el amor radical y desde el amor simbiosis. Radical en tanto ve y ven de la raíz, a la tierra donde, como el árbol, coge ánimo hacia el aire y vuela. Y simbiosis, ser siendo en la gaviota, en la luz, en la llovizna, único indicador del camino que nos lleva a la verdad, ese tapado del deseo del otro, lugar posible donde disfruta el disfrute. Ser siendo en el otro y en los otros. Ser por los otros.
El disfrute de los sentidos, el disfrute de cada uno de ellos, uno a uno por lo junto, tocar, oler, gustar, oír, mirar el texto, la textura del texto, la escrita textual, donde antes que leer se toca, se roza, anverso verbal del síntoma hablado, el saber que ya se sabe y que hay que decirlo, igual que en el amor... El saber de la verdad que emerge tal como viene la palabra. Basta respirar para ser libre...
''respirando''
''podería abranquer a eternidade''.
("Deixa-me respirar")
''Todos la extrañar en cuanto mextraordinario, en el asombro de abrir los ojos a la luz cada mañana. Jamás no extrañar. Que la vida sea la emoción de vivirla con la guía del poeta y su letra.''