(...) no se sabía bien como, algunos sí que compran y venden, trafican y manipulan, mandan robar y matar, se divierten y exigen tenerlo todo limpio y la mierda debajo de la alfombra, hablan de orden y justicia, asienten y acusan, juzgan y ejecutan, abandonan sus padres en asirlos y los hijos en internados, esnifan veneno para matar la conciencia y olvidar lo miserables e infelices que son, redactan contratos, firman cheques, deniegan préstamos, declaran con índice acusador a personas (¡personas!) ilegales y legales, juzgan y prejuzgan sin siquiera conocer ni interesarse por el juzgado o prejuzgado, y los otros, los más favorecidos por esa minoría, asienten, aplauden, votan y protestan porque últimamente hay muchos intrusos de fuera en la burbuja de cristal que tienen montada para aislados del hedor del verdadero mundo.